La publicación del sexagésimo primer Estudio económico de América Latina y el Caribe, correspondiente al bienio 2008-2009, tiene lugar en un momento crítico del desarrollo económico de América Latina y el Caribe. Se interrumpió una fase de crecimiento de duración y características inéditas en la historia reciente y la región sufre una contracción de su producto, con efectos negativos en el bienestar de la población que inevitablemente se reflejarán en retrocesos de las variables sociales. Dos características diferencian la situación actual de los muchos episodios de crisis que afectaron a la región en las décadas pasadas. En primer lugar, la crisis no se originó en la región ni tampoco en otra economía emergente, sino en la economía más grande del mundo, por lo que tuvo efectos a nivel global, con significativas diferencias entre países y regiones. En segundo lugar, si bien con excepciones significativas, al disminuir sus deudas e incrementar sus reservas durante la fase expansiva de los años pasados, la región en su conjunto está mejor preparada para enfrentar esta crisis que en episodios previos y que otras regiones. Estas características, por su parte, tienen dos consecuencias: la tasa de contracción proyectada para el año en curso es relativamente moderada —si bien nuevamente con marcadas diferencias entre los países de la región— y la recuperación depende en gran parte de la reactivación de la economía mundial en su conjunto.
En la primera parte de este Estudio económico se analizan los canales a través de los cuales la crisis está afectando a las economías de la región y su efecto en variables como el crecimiento económico, el empleo y los indicadores del sector externo. También se presentan las fortalezas y debilidades para enfrentar las consecuencias de la crisis mundial y las políticas económicas aplicadas en este contexto. El análisis abarca la evolución de la economía regional en 2008 y el primer semestre de 2009 y concluye con un examen de las perspectivas de la región en el segundo semestre del año, todo ello respaldado con un amplio anexo estadístico.
Las características de la recuperación dependen en gran medida de la evolución de la economía mundial, pero también de la manera en que los países se preparan para los desafíos del futuro. A este respecto, es importante el manejo macroeconómico de la crisis, pero también, como la CEPAL ha enfatizado en repetidas ocasiones, la construcción de los fundamentos para un crecimiento sostenido, basado en una creciente competitividad sistémica, una mayor cohesión social y una estructura productiva y de consumo ambientalmente sostenible. Por lo tanto, una tarea clave de los países de la región es el desarrollo de instituciones acordes con estos objetivos. En este Estudio económico se analiza el caso de la institucionalidad laboral, que en el pasado reciente ha sido objeto de confrontaciones polarizadas y debates sumamente controvertidos. No obstante, actualmente se han abierto espacios para un debate más equilibrado que tome en cuenta que esta institucionalidad debe cumplir con varios objetivos, lo que no permite la imposición de visiones particulares.
En el primer capítulo de la segunda parte se revisa el desarrollo histórico de la institucionalidad laboral de la región, la gran variedad existente al respecto entre los países y el papel de los principales componentes de esta institucionalidad. En el segundo capítulo, se presentan los cambios recientes en algunas instituciones específicas, el salario mínimo, los sindicatos y la negociación colectiva, así como los instrumentos de protección al desempleo, y se analizan sus efectos sobre el funcionamiento del mercado de trabajo y las opciones para su perfeccionamiento. En el tercer capítulo, se examinan las políticas activas del mercado de trabajo, específicamente la capacitación y formación profesional, los servicios públicos de empleo, la generación directa e indirecta de empleo y el fomento del trabajo independiente. En el cuarto capítulo, se discuten alternativas de política para promover la inserción laboral productiva de los jóvenes y las mujeres, quienes con frecuencia son marginados y discriminados en el mercado laboral. El quinto capítulo resume las conclusiones sobre los desafíos de la institucionalidad laboral y los mecanismos para avanzar en el cumplimiento de sus objetivos.
Por último, se analiza la coyuntura de los países de América Latina y el Caribe en 2008 y el primer semestre de 2009. A la información de las notas de cada país se suman los datos del anexo estadístico en el que se muestra la evolución de los principales indicadores económicos. Estas notas, al igual que el anexo estadístico específico para cada país, se publican en el CD-ROM que acompaña la versión impresa, así como también en la página web de la CEPAL (www.cepal.org). En los cuadros del anexo estadístico se puede visualizar rápidamente la información de los últimos años y crear cuadros en hojas electrónicas. En el disco se encuentran también las versiones electrónicas de la primera y la segunda parte.
La información estadística de la presente publicación ha sido actualizada al 30 de junio de 2009.
Wednesday, July 22, 2009
Sunday, July 19, 2009
DESPUES DE CRISIS MUNDIAL
Os perigos pós-crise
O mundo vai ter uma convalescença difícil e perigosa, depois da maior crise financeira desde a 2ª Guerra Mundial. Depois de gastar trilhões de dólares para conter os estragos e evitar uma depressão, os governos do mundo rico estarão atolados em dívidas. Nessa semana, o Tesouro americano anunciou um déficit público recorde de US$ 1,09 trilhão. Esse foi o resultado das contas públicas até junho, mas o ano fiscal só terminará em 30 de setembro e até lá o rombo poderá chegar, segundo a projeção oficial, a US$ 1,84 trilhão. Para o próximo ano fiscal a previsão é mais otimista: o déficit poderá diminuir para US$ 1,26 trilhão, mas o buraco ainda será quase o triplo do contabilizado na temporada de 2008, US$ 454,8 bilhões. A arrumação dessa bagunça financeira vai, certamente, custar caro. Entre 2009 e 2011, os déficits federais americanos ficarão em média na vizinhança de 9% do Produto Interno Bruto (PIB), segundo projeção divulgada no mês passado pelo Fundo Monetário Internacional (FMI), depois da revisão anual das condições econômicas dos Estados Unidos. A dívida federal deverá atingir 75% do PIB e, como os prazos de vencimento estão encurtando, as necessidades brutas de financiamento do Tesouro deverão equivaler a 30% da riqueza produzida no país. Esse dinheiro, é fácil adivinhar, será obtido no mercado internacional e para isso o Tesouro terá de pagar, quase certamente, juros bem maiores que os da fase de prosperidade. Nenhum país ficará livre das consequências desse encarecimento do crédito. O caso americano é o mais notável apenas pela dimensão da economia dos Estados Unidos, mas todas as potências capitalistas deverão enfrentar dificuldades fiscais, depois dos enormes volumes de dinheiro lançados no mercado para combater a crise. No Reino Unido, o déficit público passou de 2,7% do PIB em 2007 para 7,1% em 2008, deve chegar a 12,9% em 2009 e poderá alcançar 13,25% no próximo ano fiscal, segundo os cálculos do FMI. No Japão, o déficit está projetado em 11,6% do PIB, este ano. Em 2008 chegou a 6,7%, pouco mais que o dobro do registrado em 2007, 3,3%. Quadros parecidos são encontrados quando se examinam as contas das outras grandes economias capitalistas. Na zona do euro, o limite de 3% do PIB para o déficit público, fixado para a convergência fiscal dos países-membros do clube, é hoje uma vaga memória. É parte da atividade normal do FMI o exame periódico das condições econômicas dos países sócios. As consultas entre os economistas do Fundo e o pessoal dos vários governos são previstas no artigo 4º do Acordo Constitutivo e as conclusões e recomendações são normalmente divulgadas. Nesta temporada, uma recomendação se repete em todo relatório produzido sobre as economias do mundo rico: embora a crise não esteja superada e falte completar algumas tarefas, com destaque para o ajuste do setor financeiro, é prudente pensar desde já numa estratégia de saída. Será preciso desmontar o enorme aparato financeiro de ajuda a bancos, empresas e famílias endividadas. Os governos terão, em alguns casos, de eliminar gradualmente os incentivos. "Com uma dívida pública já elevada, o custo da recessão e os estímulos fiscais devem piorar de forma considerável a perspectiva fiscal no médio prazo", está escrito no relatório sobre a França. O prognóstico se repete no material produzido pelas várias missões.Um grupo de economistas do FMI acaba de publicar um pequeno trabalho sobre a importância de apresentar publicamente o conjunto de "riscos fiscais no mundo pós-crise". Os próprios governos poderão atuar com maior segurança, de acordo com o documento, se estiverem preparados para avaliar as consequências possíveis dos problemas acumulados.O quadro se complica, desta vez, com grandes grupos em apuros. Neste ano, 128 companhias de peso já se tornaram insolventes e outras 207, segundo a Standard & Poor?s, poderão não evitar o calote. A convalescença global será uma fase ruim para quem precisar seriamente de financiamento. Mas o governo brasileiro insiste em aumentar os gastos permanentes, a começar pelos salários. Empenhado na campanha eleitoral, o presidente Lula expõe o País a perigos muito graves nos próximos anos. Alguém de fora do Palácio deveria alertá-lo com urgência.
O mundo vai ter uma convalescença difícil e perigosa, depois da maior crise financeira desde a 2ª Guerra Mundial. Depois de gastar trilhões de dólares para conter os estragos e evitar uma depressão, os governos do mundo rico estarão atolados em dívidas. Nessa semana, o Tesouro americano anunciou um déficit público recorde de US$ 1,09 trilhão. Esse foi o resultado das contas públicas até junho, mas o ano fiscal só terminará em 30 de setembro e até lá o rombo poderá chegar, segundo a projeção oficial, a US$ 1,84 trilhão. Para o próximo ano fiscal a previsão é mais otimista: o déficit poderá diminuir para US$ 1,26 trilhão, mas o buraco ainda será quase o triplo do contabilizado na temporada de 2008, US$ 454,8 bilhões. A arrumação dessa bagunça financeira vai, certamente, custar caro. Entre 2009 e 2011, os déficits federais americanos ficarão em média na vizinhança de 9% do Produto Interno Bruto (PIB), segundo projeção divulgada no mês passado pelo Fundo Monetário Internacional (FMI), depois da revisão anual das condições econômicas dos Estados Unidos. A dívida federal deverá atingir 75% do PIB e, como os prazos de vencimento estão encurtando, as necessidades brutas de financiamento do Tesouro deverão equivaler a 30% da riqueza produzida no país. Esse dinheiro, é fácil adivinhar, será obtido no mercado internacional e para isso o Tesouro terá de pagar, quase certamente, juros bem maiores que os da fase de prosperidade. Nenhum país ficará livre das consequências desse encarecimento do crédito. O caso americano é o mais notável apenas pela dimensão da economia dos Estados Unidos, mas todas as potências capitalistas deverão enfrentar dificuldades fiscais, depois dos enormes volumes de dinheiro lançados no mercado para combater a crise. No Reino Unido, o déficit público passou de 2,7% do PIB em 2007 para 7,1% em 2008, deve chegar a 12,9% em 2009 e poderá alcançar 13,25% no próximo ano fiscal, segundo os cálculos do FMI. No Japão, o déficit está projetado em 11,6% do PIB, este ano. Em 2008 chegou a 6,7%, pouco mais que o dobro do registrado em 2007, 3,3%. Quadros parecidos são encontrados quando se examinam as contas das outras grandes economias capitalistas. Na zona do euro, o limite de 3% do PIB para o déficit público, fixado para a convergência fiscal dos países-membros do clube, é hoje uma vaga memória. É parte da atividade normal do FMI o exame periódico das condições econômicas dos países sócios. As consultas entre os economistas do Fundo e o pessoal dos vários governos são previstas no artigo 4º do Acordo Constitutivo e as conclusões e recomendações são normalmente divulgadas. Nesta temporada, uma recomendação se repete em todo relatório produzido sobre as economias do mundo rico: embora a crise não esteja superada e falte completar algumas tarefas, com destaque para o ajuste do setor financeiro, é prudente pensar desde já numa estratégia de saída. Será preciso desmontar o enorme aparato financeiro de ajuda a bancos, empresas e famílias endividadas. Os governos terão, em alguns casos, de eliminar gradualmente os incentivos. "Com uma dívida pública já elevada, o custo da recessão e os estímulos fiscais devem piorar de forma considerável a perspectiva fiscal no médio prazo", está escrito no relatório sobre a França. O prognóstico se repete no material produzido pelas várias missões.Um grupo de economistas do FMI acaba de publicar um pequeno trabalho sobre a importância de apresentar publicamente o conjunto de "riscos fiscais no mundo pós-crise". Os próprios governos poderão atuar com maior segurança, de acordo com o documento, se estiverem preparados para avaliar as consequências possíveis dos problemas acumulados.O quadro se complica, desta vez, com grandes grupos em apuros. Neste ano, 128 companhias de peso já se tornaram insolventes e outras 207, segundo a Standard & Poor?s, poderão não evitar o calote. A convalescença global será uma fase ruim para quem precisar seriamente de financiamento. Mas o governo brasileiro insiste em aumentar os gastos permanentes, a começar pelos salários. Empenhado na campanha eleitoral, o presidente Lula expõe o País a perigos muito graves nos próximos anos. Alguém de fora do Palácio deveria alertá-lo com urgência.
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